El Perú se encuentra ubicado en una zona de alta actividad sísmica, lo que convierte la preparación ante emergencias geológicas en una cuestión de supervivencia para toda la población. En este contexto, el comandante Jaime Palacios, director de Operaciones del Cuerpo General de Bomberos, ha emitido un llamado de atención crucial: existen errores comunes durante los sismos que pueden elevar drásticamente las probabilidades de lesiones graves o fallecimiento.
La trampa de la inmediatez y el pánico
Uno de los principales peligros no es solo el movimiento del terreno, sino la reacción instintiva e incorrecta de las personas. El especialista advierte que actuar con precipitación, sin evaluar el entorno inmediato, puede derivar en accidentes evitables. "No se trata solo de saber qué hacer cuando tiembla, sino de evitar lo que no debemos hacer", señala Palacios.
Entre los errores más frecuentes destaca la huida indiscriminada hacia las escaleras o los ascensores durante el temblor. Las estructuras pueden verse comprometidas por la vibración, y las vías de evacuación tradicionales podrían colapsar o quedar obstruidas escombros. Quedarse en lugares seguros del interior, como bajo mesas resistentes o junto a muros estructurales, sigue siendo una medida vital hasta que cese el movimiento.
La importancia crítica del Plan Familiar
Más allá de la reacción inmediata durante el sismo, Palacios enfatiza la necesidad imperiosa de contar con un plan de emergencia familiar previamente elaborado. La mayoría de las víctimas en desastres naturales sufren por falta de coordinación y roles definidos entre los miembros del hogar.
"Asignar roles según las capacidades de cada persona es fundamental. Los adultos mayores o niños requieren asistencia específica; definir quién cuida a quién antes del evento salva vidas", explica el comandante Palacios.
Este plan debe incluir puntos de encuentro seguros fuera del hogar, rutas de evacuación alternativas y la ubicación de los botiquines y provisiones básicas. La organización previa evita el caos en las primeras horas post-sismo, cuando la ayuda externa aún no llega o es limitada.
Evaluando riesgos locales: El caso Cusco
Para el sur andino, esta advertencia cobra una relevancia especial. Las ciudades del Perú, incluyendo nuestras históricas urbes cusqueñas y las localidades rurales de la región, presentan características arquitectónicas sísmicas diversas. Desde edificaciones antiguas con materiales tradicionales hasta construcciones modernas que requieren mantenimiento estructural adecuado, según informamos en Perú fortalece su preparación ante sismos con guías de mochila de emergencia.
La realidad local nos recuerda constantemente la necesidad de reforzar viviendas y espacios públicos. Los errores comunes en zonas urbanas densamente pobladas incluyen el almacenamiento inadecuado de objetos pesados en estantes altos o la obstrucción de salidas de emergencia con mobiliario excesivo.
En comunidades rurales, donde las infraestructuras pueden ser más vulnerables y los tiempos de respuesta del Cuerpo General de Bomberos dependen de la logística terrestre, la autoorganización comunitaria es aún más crítica. La preparación debe incluir mecanismos de alerta temprana locales y redes vecinales sólidas.
Prevención como cultura viva
La prevención no es solo una obligación legal o técnica; se convierte en un acto de cuidado social profundo cuando se integra a la vida cotidiana. Evitar estos errores requiere práctica constante, simulacros reales y educación continua desde las escuelas hasta los centros laborales.
Mantenerse informado sobre las normas técnicas de construcción vigentes y participar activamente en ejercicios municipales de evacuación fortalece nuestra resiliencia colectiva. Solo así transformaremos el miedo inherente a un sismo en una respuesta calmada, organizada y efectiva que proteja lo más valioso: la vida humana.