El presidente de la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (Confiep), Jorge Zapata, ha emitido una advertencia contundente sobre el futuro económico del país. Ante un escenario caracterizado por la incertidumbre y la falta de confianza en la inversión, Zapata señala que Perú corre el riesgo de caer en un "ciclo de mediocridad económica" si no se revierten las tendencias actuales. Esta alerta se centra en la proyección del crecimiento económico para el próximo quinquenio, donde se prevé que el desempeño sea insuficiente para generar un desarrollo sostenible y equitativo.
La proyección para los primeros 100 días
Para contextualizar su análisis, el líder empresarial ha resumido las expectativas y los desafíos que enfrentaría el próximo Gobierno en sus primeros 100 días de gestión. Según Zapata, este periodo inicial es crucial para establecer las bases de la estabilidad económica y la claridad normativa. La falta de un marco predecible para los inversores, tanto nacionales como extranjeros, podría frenar la actividad productiva y limitar la capacidad del Estado para impulsar proyectos de infraestructura y desarrollo social.
Zapata enfatiza que la inversión es el motor principal del crecimiento económico. Sin un entorno favorable que garantice la seguridad jurídica y la protección de los capitales, las empresas tenderán a reducir sus operaciones o a trasladar sus recursos a otros mercados más estables. Esta dinámica no solo afectaría a las grandes corporaciones, sino que también tendría un impacto directo en la generación de empleo y en la calidad de vida de los ciudadanos.
Implicaciones para el desarrollo nacional
La advertencia de Confiep resalta la necesidad de una agenda económica clara y coherente. Si el crecimiento se mantiene en niveles bajos durante los próximos cinco años, el país podría estancarse en términos de productividad y competitividad. Esto dificultaría la reducción de la pobreza y la mejora de los servicios públicos, dejando atrás a sectores vulnerables de la población.
La entidad empresarial insta a las autoridades y a los actores políticos a priorizar la creación de un clima de confianza. Esto implica no solo políticas fiscales responsables, sino también la promoción de la innovación y la tecnología como herramientas clave para modernizar la economía. Solo mediante un enfoque proactivo y orientado al futuro, Perú podrá evitar la mediocridad y alcanzar un desarrollo económico robusto y sostenible.