La isla caribeña de Cuba enfrenta una de las jornadas más críticas en su historia energética reciente tras un colapso generalizado que ha dejado sin electricidad a más del 70% del territorio nacional. La Unión Eléctrica (UNE) confirmó que el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) sufrió una desconexión total a nivel macro, obligando al Ministerio de Energía y Minas a declarar oficialmente la situación de contingencia total. Esta medida extrema restringe estrictamente el uso de energía únicamente para hospitales, plantas de bombeo de agua y centros de servicios vitales de subsistencia.
El origen del colapso estructural
La falla masiva se desencadenó a primeras horas del día miércoles 19 de agosto debido a una avería crítica en la central termoeléctrica Antonio Guiteras, ubicada en Matanzas. Según reportan autoridades locales y técnicos estatales, esta planta operaba con severas limitaciones técnicas previas. La salida abrupta de Guiteras generó un efecto dominó que provocó el disparo de protección y la desconexión total de otra termoeléctrica clave: Lidio Ramón Pérez (conocida como Felton), situada en Holguín.
El análisis técnico señala que la falta crónica de divisas para importar combustible diésel y fueloil ha impedido a las autoridades aprovechar los sistemas de generación distribuida ni amortiguar la pérdida mediante patanas turcas de alquiler. Esta carencia estructural dejó un déficit de generación superior a 1,500 megavatios, superando la capacidad inmediata del sistema para responder al shock, tal como señaló Tormentas e inundaciones en Indiana dejan tres muertos y estado de emergencia.
Impacto social y medidas restrictivas
Las consecuencias del apagón se extienden más allá de la falta de iluminación. La Habana y provincias del interior como Santiago de Cuba, Camagüey y Villa Clara reportan cortes que superan las 18 horas continuas. Esta interrupción prolongada ha provocado el colapso de las redes de telefonía móvil, la paralización del bombeo de agua potable hacia los hogares y una pérdida masiva de alimentos refrigerados en comercios y residencias.
Ante este escenario, el gobierno cubano ordenó medidas paliativas inmediatas que afectan directamente a la vida cotidiana. Se ha dispuesto el cese de todas las actividades comerciales y recreativas del sector estatal y privado, priorizando únicamente la mano de obra estrictamente necesaria en la industria alimentaria. Asimismo, las clases escolares en todos los niveles educativos han quedado oficialmente suspendidas hasta que se logre estabilizar los microsistemas regionales de generación, indicó Gestión.
Actualmente, técnicos y operarios estatales trabajan contrarreloj en el proceso conocido como «arranque en negro» para restablecer paulatinamente los nodos del circuito nacional. Las estimaciones oficiales indican que la recuperación total de la red tomará varios días de maniobras ininterrumpidas, mientras la población enfrenta una crisis inflacionaria agravada por esta emergencia energética.