La Ciudad Imperial del Cusco se encuentra en el centro de un nuevo debate patrimonial tras el anuncio realizado por el Directorio de la Sociedad de Beneficencia. La entidad ha expresado su intención de concesionar a capitales privados el emblemático Hotel de Turistas, conocido popularmente como Hotel Cuadro. Esta decisión ha generado una profunda desconfianza en diversos sectores de la sociedad cusqueña, quienes ven con alarma un posible beneficio irregular para intereses particulares que se promueve apenas meses antes de que culmine la actual gestión institucional.
Un antecedente de abandono y saqueo patrimonial
El rechazo ciudadano no es gratuito, sino que se fundamenta en una historia reciente marcada por el deterioro. Hace más de 25 años, bajo el argumento de buscar "rentabilidad financiera", el hotel fue objeto del primer proceso de privatización. Sin embargo, este antecedente está lejos de ser un éxito: la adjudicación fue calificada por diversos sectores como una operación mafiosa en la que el consorcio empresarial ganador nunca puso en funcionamiento el establecimiento.
En lugar de operar el servicio turístico, las autoridades denuncian que dicha empresa se dedicó a saquear los bienes muebles y desmantelar el valioso patrimonio del recinto. Desde entonces, el Hotel Cuadro ha permanecido cerrado, acumulando un cuarto de siglo de abandono arquitectónico y millonarias pérdidas económicas para la región. Este contexto histórico explica por qué cualquier nuevo intento de entrega al sector privado es recibido con escepticismo.
Exigencia de "borrón y cuenta nueva"
Frente a esta situación, representantes civiles y colectivos locales han expresado su total rechazo a que la administración actual pretenda aplicar un "borrón y cuenta nueva" sin antes esclarecer las responsabilidades legales del pasado. Se cuestiona severamente que el Directorio intente entregar nuevamente este patrimonio sin haber presentado previamente un informe detallado ni un balance económico de los 25 años de cierre.
La ciudadanía exige transparencia inmediata sobre cómo se gestionó la propiedad durante décadas y quién es responsable directo de su estado actual. No aceptan una nueva concesión que ignore las graves pérdidas sufridas por el bien público en el proceso anterior, considerando que esto podría repetir los errores del pasado sin garantía alguna.
Demands a las autoridades locales
Los opositores a la medida han planteado una ruta clara para salvaguardar el patrimonio cusqueño. En primer lugar, exigen una rendición pública de cuentas: piden que tanto la Municipalidad Provincial del Cusco como la Beneficencia muestren públicamente los resultados financieros y contractuales del primer proceso privatista.
Asimismo, demandan la identificación precisa de responsables, solicitando señalar con nombre y apellido a los autores políticos y a las empresas que destruyeron el hotel. Finalmente, solicitan la suspensión inmediata del nuevo proceso: piden que cualquier decisión sobre el futuro del inmueble sea congelada y trasladada a la próxima gestión edil para buscar una salida técnica, legal y adecuada.