Cusco: Emergencia ambiental por incendios forestales devasta montañas y comunidades
El COER reporta más de 280 siniestros este año; se agotan recursos logísticos mientras el fuego afecta a provincias como Espinar y Chumbivilcas.
La región Cusco enfrenta una crisis ambiental sin precedentes que amenaza la integridad de sus montañas y el sustento de sus comunidades. Durante lo que va del año 2026, el territorio ha registrado más de 280 incendios forestales los cuales ya han consumido más de 16,000 hectáreas de cobertura vegetal. Esta cifra no solo representa una devastación ecológica, sino que se cobra un alto costo humano: cinco compatriotas han perdido la vida a causa del fuego. Mientras el debate político local gira en torno a las elecciones y proyecciones electorales, esta realidad paralela avanza silenciosa pero implacablemente.
Recursos agotados y geografía hostil
Los reportes oficiales emitidos por el Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER), junto con las declaraciones del cuerpo de bomberos, pintan un escenario de absoluta impotidad técnica. La capacidad de respuesta está desbordada ante la magnitud de los siniestros. Solo en la semana reciente se registraron ocho incendios simultáneos en puntos neurálgicos como Sacsayhuamán, Yucay, San Sebastián y Urubamba.
La situación es aún más crítica en las provincias altas. En Espinar y Chumbivilcas, el fuego no solo reduce a cenizas los pastizales naturales, sino que destruye la economía de subsistencia de miles de familias al acabar con sus viviendas, alpacas y ovinos. Las autoridades de Gestión de Riesgos confirman una advertencia demoledora: los recursos logísticos en la región se han agotado por completo.
Condiciones climáticas y responsabilidad humana
Este desastre no es un evento fortuito, sino el resultado de condiciones climáticas extremas agravadas por factores humanos. La gravedad del escenario coincide con la reciente declaratoria del Ejecutivo que coloca al Cusco en estado de emergencia por peligro inminente ante el déficit hídrico derivado del fenómeno de El Niño.
«El suelo está seco, el viento corre con una velocidad inusual de hasta 20 kilómetros por hora y las temperaturas castigan los andes»
Dentro de este ecosistema vulnerable, la irresponsabilidad humana actúa como catalizador. Las llamadas «quemas agrícolas» tradicionales encienden la tragedia en un terreno seco. Los bomberos y brigadistas, héroes civiles que operan sin el equipamiento ni el presupuesto adecuado, se ven obligados a caminar tramos de hasta 45 minutos por geografías agrestes para intentar apagar las llamas con herramientas rudimentarias.
La urgencia de la prevención
Los delitos ambientales en la región han aumentado considerablemente este año. La inacción política se presenta como el mayor obstáculo frente a esta emergencia. Se requiere que las autoridades locales y el Gobierno Regional prioricen presupuestos de contingencia para implementar sistemas reales de prevención, educación comunitaria y equipamiento de primer nivel, como contamos en Seis incendios forestales activos amenazan Cusco y suman 280 casos en 2026.
Cusco es patrimonio del mundo por su historia, pero también es el hogar de miles de familias rurales cuya vida e identidad dependen directamente de la tierra. Permitir que el fuego continúe devorando el entorno ante la indiferencia institucional significa arriesgar no solo las montañas y el ganado, sino el futuro mismo de sus habitantes.