Ante el silencio sísmico que registra actualmente el sur del Perú y la constante actividad tectónica en la cordillera de los Andes, diversas instituciones técnico-científicas y organismos de Defensa Civil han emitido un llamado enérgico a las autoridades locales y a la población de la región Cusco. El objetivo principal es priorizar y consolidar una verdadera cultura de prevención y gestión del riesgo de desastres para proteger a miles de ciudadanos.
Infraestructura vulnerable y crecimiento urbano
Cusco, debido a su geografía accidentada y la antigüedad de sus edificaciones en el Centro Histórico, alberga múltiples zonas de alta vulnerabilidad. El crecimiento urbano desorganizado en los distritos periféricos, específicamente en las laderas de los cerros de Santiago, San Jerónimo y San Sebastián, incrementa exponencialmente el peligro para miles de personas que habitan viviendas construidas sobre terrenos inestables o sin criterios técnicos de sismo-resistencia.
Protección del patrimonio arqueológico
Especialistas en ingeniería estructural han advertido que un movimiento telúrico de gran magnitud no solo pondría en riesgo vidas humanas, sino que también amenazaría monumentos arqueológicos e iglesias coloniales que forman parte fundamental del patrimonio mundial. Por esta razón, se ha exigido a las municipalidades provinciales y distritales ejecutar fiscalizaciones estrictas sobre nuevas construcciones.
Actualización de planes de contingencia
Asimismo, se enfatizó la necesidad de actualizar de forma inmediata los mapas de riesgo y los planes de contingencia específicos. Se recomienda realizar simulacros focalizados en instituciones educativas, mercados de abastos y centros de salud de las trece provincias, asegurando que las vías de evacuación pública permanezcan libres de comercio ambulatorio u otros obstáculos logísticos.
La mochila de emergencia como prioridad
Las brigadas de Defensa Civil han recordado a las familias cusqueñas la importancia vital de contar con una «Mochila de Emergencia» en un lugar accesible del hogar. Este elemento debe contener artículos básicos de supervivencia para las primeras 24 horas, tales como agua embotellada, alimentos no perecedibles, botiquín de primeros auxilios, linterna, radio a pilas y mantas abrigadoras para combatir las bajas temperaturas típicas de la región.