Una contienda marcada por la incertidumbre electoral
La carrera presidencial en Perú muestra un panorama donde dos figuras de la derecha política lideran las preferencias, pero con un dato que lo cambia todo: la gran mayoría de los electores peruanos aún no ha decidido por quién votar. Según las últimas encuestas reportadas por Reuters, Keiko Fujimori, hija del expresidente encarcelado Alberto Fujimori, y Rafael López Aliaga, exalcalde de Lima, se posicionan al frente de los demás contendientes de cara a las elecciones generales programadas para el 13 de abril de 2025.
Este escenario refleja una constante en la política peruana reciente: la fragmentación del voto y la desconfianza ciudadana hacia la clase política. En un país que ha atravesado múltiples crisis institucionales en los últimos años, los electores parecen tomarse más tiempo que nunca para definir sus preferencias.
Keiko Fujimori: tercera vez en busca de la presidencia
Keiko Fujimori, lideresa de Fuerza Popular, no es ajena a las campañas presidenciales. Esta sería su tercer intento por alcanzar el sillón de Pizarro, tras sus derrotas en 2011 frente a Ollanta Humala y en 2021 ante Pedro Castillo. Su nombre sigue generando polarización en el electorado peruano: cuenta con una base de apoyo sólida que valora el legado económico de su padre, pero también enfrenta un fuerte rechazo de sectores que recuerdan las violaciones a los derechos humanos y la corrupción durante el gobierno de Alberto Fujimori.
La candidata ha buscado posicionarse con un discurso centrado en la seguridad ciudadana y la reactivación económica, dos temas que encabezan las preocupaciones de los peruanos. Su estrategia apunta a capitalizar la nostalgia por la estabilidad económica de los años noventa, mientras intenta distanciarse de los aspectos más controvertidos del fujimorismo.
López Aliaga: del municipio de Lima a la pugna nacional
Por su parte, Rafael López Aliaga, líder del partido Renovación Popular y exalcalde de Lima, ha consolidado su presencia en la escena política nacional tras su gestión en la capital. Con un perfil conservador y empresarial, López Aliaga ha construido su candidatura sobre promesas de mano dura contra la delincuencia y una visión de gobierno orientada hacia valores tradicionales.
Su paso por la alcaldía de Lima le dio visibilidad nacional, aunque no estuvo exento de críticas. Sin embargo, su capacidad para movilizar sectores conservadores y religiosos del electorado lo ha mantenido competitivo en las encuestas, disputando el primer lugar con Fujimori en un rango que, según los sondeos, se mantiene relativamente estrecho.
El factor decisivo: los indecisos
Quizás el dato más revelador de las encuestas no sea quién lidera, sino cuántos electores aún no se deciden. La alta proporción de indecisos sugiere que la elección está completamente abierta y que cualquier movimiento de última hora podría reconfigurar el tablero político por completo.
Esta indecisión no es casual. Perú ha experimentado una turbulencia política sin precedentes en los últimos años, con múltiples cambios de presidente, un intento de golpe de Estado por parte de Pedro Castillo en 2022, protestas sociales con decenas de fallecidos y un Congreso con niveles históricos de desaprobación. La fatiga democrática se traduce en un electorado escéptico que no termina de confiar en ninguna opción.
En un contexto donde la desconfianza hacia las instituciones políticas alcanza niveles críticos, el voto indeciso se convierte en el verdadero protagonista de estas elecciones presidenciales.
Un contexto de desafíos estructurales
Quien resulte electo enfrentará desafíos enormes. La inseguridad ciudadana se ha disparado en los últimos años, con el crimen organizado expandiéndose hacia nuevas regiones del país. La economía, si bien muestra signos de estabilidad macroeconómica, no logra traducirse en mejoras tangibles para millones de peruanos que enfrentan informalidad laboral y acceso limitado a servicios básicos.
Además, la relación entre el Ejecutivo y el Congreso será clave. La fragmentación parlamentaria ha sido una constante que ha paralizado reformas importantes y contribuido a la inestabilidad institucional. El próximo presidente necesitará no solo ganar las elecciones, sino construir coaliciones viables para gobernar efectivamente.
La tecnología y las redes como campo de batalla
A diferencia de elecciones anteriores, esta campaña se está librando intensamente en el terreno digital. Las redes sociales se han convertido en el principal canal de comunicación entre candidatos y electores, especialmente para captar al voto joven e indeciso. Las estrategias de microtargeting político y la viralización de contenidos están jugando un papel fundamental en la configuración de las preferencias electorales.
Con poco más de un mes para las elecciones, Perú se prepara para una jornada electoral donde la incertidumbre es la única certeza. La disputa entre Fujimori y López Aliaga por liderar las encuestas es apenas la superficie de un proceso electoral que definirá el rumbo del país en los próximos años. La verdadera pregunta no es quién lidera hoy, sino hacia dónde se inclinará ese enorme bloque de votantes que aún guarda silencio.