La región Puno enfrenta una alerta de déficit hídrico que amenaza directamente la sostenibilidad de su sector agrícola y ganadero. Esta advertencia fue hecha pública por Juan Isaac Ángles Chipana, gerente regional de la Autoridad Ambiental, tras recibir las señales emitidas por diversas instituciones sobre la disminución progresiva del agua en el territorio andino.
Impacto en ecosistemas vitales
Ángles Chipana explicó que la reducción de los recursos hídricos repercute no solo en la producción económica, sino también en las necesidades básicas de la población. Un punto crítico es el impacto sobre los bofedales, ecosistemas altoandinos considerados vitales para mantener la actividad ganadera tradicional de la región. La falta de agua pone en riesgo estos hábitats naturales que sustentan la vida silvestre y el pastoreo.
Identificación de zonas críticas
A nivel macro, ya se han identificado los lugares con mayor impacto por este fenómeno climático. Sin embargo, el funcionario señaló que aún se encuentra en proceso de definición cuáles son los puntos críticos específicos dentro del territorio regional. Esta precisión geográfica es necesaria para dirigir las acciones de manera efectiva.
Respuesta institucional y trabas
Frente a esta situación, el gobierno regional ha iniciado reuniones a través del COER (Consejo Regional) para elaborar un plan de acción de respuesta. La estrategia prioriza la ejecución de pozos tubulares en coordinación con PRORRIDE, basándose estrictamente en la disponibilidad hídrica existente, como informó Perspectiva.
No obstante, se reconoce que los procesos burocráticos administrativos actuales impiden una reacción inmediata ante la emergencia declarada. El gerente regional afirmó que dichos trámites deben cumplirse conforme a la normativa vigente, lo cual genera un retraso en las acciones preventivas necesarias para reducir el impacto del déficit hídrico, de acuerdo con Infobae.
Garantía de abastecimiento
Dadas estas circunstancias, se insta a las autoridades locales a acelerar las acciones de prevención y respuesta. El objetivo central es garantizar el abastecimiento de agua en las zonas más vulnerables, protegiendo así la continuidad de las actividades agrícolas y ganaderas que constituyen una parte fundamental de la economía local.