La ciudad del Cusco vive un momento de profundo dolor tras la noticia confirmada por los medios locales. Según reporta Trome Actualidad, dos mujeres han perdido la vida en circunstancias violentas dentro de su propio negocio.
Las víctimas identificadas son Olga Carolina Esquité, una mujer de 43 años, y su hija Natali Nicole Esquité, quien contaba con 23 años. El ataque ocurrió en el interior del establecimiento donde ambas desarrollaban sus actividades comerciales habituales.
Dramática escena durante transmisión digital
Lo que hace aún más escalofriante este caso es la forma en que se consumó el crimen. Las fuentes indican que las víctimas fueron baleadas mientras realizaban una transmisión en vivo a través de TikTok.
Específicamente, estaban dedicadas al proceso de venta de ropa usada, una actividad común para muchas emprendedoras locales que utilizan estas plataformas como canal principal de ventas.
Este detalle sugiere la presencia del agresor dentro o muy cerca del local en el momento preciso en que se estaba realizando la interacción con los seguidores y clientes potenciales a través de la pantalla del teléfono móvil.
Hipótesis preliminares sobre el motivo
Las autoridades competentes están actualmente analizando las evidencias para determinar qué motivó este acto violento. La hipótesis principal que se maneja en los primeros momentos apunta a un posible caso de extorsión, como publicó este diario en Familia exige cadena perpetua por muerte de Ruth Nay Orccón en Cusco.
No obstante, es fundamental recalcar que esta es solo una línea de investigación preliminar. Las autoridades aún no han confirmado el móvil definitivo del crimen y continúan con las investigaciones correspondientes para esclarecer todos los hechos.
Impacto en la comunidad cusqueña
Casos como este generan un profundo impacto social, especialmente cuando involucran a emprendedoras locales que buscan generar sustento mediante el comercio digital. La venta de ropa usada representa una fuente de ingresos vital para muchas familias.
La noticia ha generado preocupación entre los comerciantes y la comunidad en general, recordando la vulnerabilidad ante actos delictivos incluso dentro de espacios considerados seguros como un local comercial propio.